Discurso inauguración Congreso internacional Sociedad Española de Periodística. 11 junio 2026
Muy buenos días a todos y a todas.
Es un orgullo para los y las gandienses abrir los brazos a este congreso internacional de la Sociedad Española de Periodística que, -de la mano de la Universitat Politècnica de València-, reúne a investigadores, docentes, profesionales y estudiantes de doctorado de todo el planeta. Un foro que congrega a más de 150 congresistas procedentes de 43 universidades y prestigiosos centros de investigación nacionales e internacionales. Estos días, gracias a vosotros, Gandia se convierte en referente de la investigación periodística internacional. En un lugar donde el debate, el pensamiento, la reflexión, la convivencia y el respeto siguen teniendo valor.
Este congreso, además, refuerza la posición de Gandia como destino MICE (Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions) de primer orden. En este punto, os propongo un viaje en el tiempo, a 23.000 años atrás, a la Cueva del Parpalló, muy cerca de aquí. Los expertos dicen que es la Capilla Sixtina del Paleolítico Superior, en la que se han encontrado más de 6.000 plaquetas que representan una de las más relevantes colecciones arqueológicas de la Península Ibérica. Hasta allí, a modo de encuentro, con un carácter ritual y sagrado, llegaban ‘artistas’ de otros lugares para plasmar sus dibujos. Por eso, aquí, podríamos situar los orígenes más primitivos del turismo de reuniones o congresos en nuestra ciudad.
Desde el ámbito turístico, ser punto de encuentro de congresos tan relevantes como este pone de manifiesto la confianza de las sociedades científicas con Gandia como sede de eventos profesionales, apoyada en su oferta paisajística, monumental y gastronómica; en su oferta hotelera y la excelencia y calidad de nuestros servicios y de nuestras playas. Os habréis dado cuenta: tenemos la playa más bonita del mundo.
Aprovechando vuestra estancia aquí, quiero invitaros a conocer nuestra historia e identidad, a conocer también nuestro centro histórico. Somos ciudad de la familia Borja; cuna de los escritores clásicos del Siglo de Oro Valenciano. Y aquí nació un manjar: la Fideuà de Gandia. Precisamente, este congreso ha coincidido con otra cita internacional, con el Concurso de Fideuà que tuvo lugar ayer, o la feria gastronómica Tasta Gandia que se celebra hasta el sábado. Dicho esto, -y una vez he intentado ser el mejor anfitrión de mi ciudad porque quiero que estéis como en casa-, quiero que sepáis que me hace especial ilusión estar aquí con vosotros, dado que soy periodista.
Y pese a que sigo muy de cerca la transformación del periodismo en estos tiempos convulsos, -y hay muchas cosas que no son de mi agrado-, sigo pensando que la nuestra, es la profesión más bonita del mundo. …Y más necesaria. Porque ¿os imagináis una vida sin un periodismo riguroso, serio y veraz? Vivimos en una era en la que el periodismo afronta el desafío de seguir siendo un pilar esencial para las sociedades democráticas en un entorno saturado de contenidos, fragmentado por un sinfín de plataformas y dominado por las nuevas formas de desinformación, donde la transformación digital lo ha reconfigurado todo.
En la era de la inmediatez y la inteligencia artificial, el periodismo ha dejado de tener el monopolio de la palabra pública. Paradójicamente, mientras el acceso a la información es universal, la desinformación amenaza con socavar la confianza en las instituciones democráticas, convirtiendo al periodismo riguroso en un contrapeso más urgente que nunca. Vivimos en un ecosistema digital donde cualquiera puede ser emisor.
Actualmente, las redes sociales han democratizado la comunicación, pero también han creado el caldo de cultivo perfecto para las noticias falsas y las campañas de manipulación. La ‘posverdad’ ha instalado la idea de que la emoción importa más que el hecho objetivo. Para el periodista, esto representa un reto sin precedentes: su valor ya no radica únicamente en ser el primero en contar una noticia –algo imposible de lograr frente a un vídeo viral–, sino en explicarla, contextualizarla y contrastarla. La profesora Madalena Oliveira, que impartirá la conferencia inaugural en unos momentos, ha afirmado en alguna ocasión que “en las redes fluye la desinformación a gran velocidad porque en el mundo actual no hay tiempo para la reflexión ni para el pensamiento crítico”. Y propone no solo una ética en el periodismo, sino algo que me parece muy interesante: una ética de la escucha. Mientras tanto, debemos reivindicar y cuidar el buen periodismo, que no debemos olvidar que lo hay. Los periodistas son los ojos y los oídos de la ciudadanía. Informan, interpretan, analizan, contextualizan. Sin ellos (sin vosotros) no sería posible articular nuestro sistema democrático, siendo esencial su doble función informativa y fiscalizadora de los gobernantes y de los acontecimientos que sacuden nuestro tiempo.
El Papa León XIV –que estos días lleva a cabo un viaje apostólico por España– ha irrumpido en el debate sobre la inteligencia artificial, en su primera encíclica ‘Magnifica humanitas’, con una defensa inédita del bien común frente al poder tecnológico. Advierte de que la inteligencia artificial no puede hacernos olvidar aquello que nos define como personas: “Ha de servir a la humanidad y no a unos pocos”.
El polaco Ryszard Kapuscinski, maestro de reporteros, sostenía que “para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”. El humanismo como respuesta de todo.
Finalizo ya. Debemos reivindicar la vigencia de una actividad periodística imprescindible para vertebrar la democracia. Y debemos hacerlo dignificando el trabajo de los hombres y mujeres que ejercen esta profesión, pero también combatiendo a quienes no tienen otro interés que el de manipular y desestabilizar. Debemos defender, ahora más que nunca, el periodismo libre. “Periodista es gente que le cuenta a la gente lo que le pasa a la gente”. Lo dijo el periodista italiano Eugenio Scalfari y conviene recalcarlo como paradigma de la tarea indispensable y compleja que tiene encomendada esta profesión. Por todo ello, es muy valioso lograr unir en un mismo espacio todo este talento y toda la investigación con el objetivo común de aprender y de materializar un futuro mejor.
En este escenario de cambio acelerado; en este tiempo de zozobra, de polarización y de reflexiones rápidas, os invitamos a pensar colectivamente sobre los nuevos relatos, sobre las nuevas narrativas, sobre las nuevas responsabilidades y las posibilidades de construir un periodismo más fuerte, más inclusivo y más conectado con la ciudadanía.
Muchas gracias.